Un hombre no vale nada en sí mismo; su importancia, su peso, surge de su acción sobre los demás."

Almafuerte

viernes, 25 de junio de 2010

themistopoloi

Por los cuatro puntos,
se deja entrever la efigie de Themis.
Sus trapos confusos,
su brazo cansado
de sostener el blasón que gravita en el polo más humano
de la carne.
El oxigeno del aire maldito
oxida los filos de su espada,
hojalata mediocre,
analogía de los techos blasfemados por la lluvia.
La hipocresía del hombre se mimetiza
con las deidades.
Vil ignorancia,
que enceguece las limitaciones voraces
de la esencia terrestre,
sostén de sueños perpetuos.
Las victimas ya se cobraron quinientos dieciocho años.
La leyenda sigue arrebatando horizontes,
la balanza corrompida con pesas nefastas,
arquitectura mendaz,
contiene las mascaras de la abyección.
Estatua sacrosanta,
desfiladero de bestias famélicas,
inevitable creación humana
para distraer nuestra incapacidad sísmica
de ser justos.

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