Ví girar tu cabeza cuando cerraste el portón.
Siempre lo hacías de revés,
pero hoy volteaste.
Tu boca se precipitaba por dejarme un recuerdo.
Vi girar tu cabeza,
cuando te alejaste,
de espaldas,
conociendo el desenlace diario,
la rutina que nos quita un poco de hambre
de nosotros,
pero giraste.
Cada mañana te sorprendo abandonándome,
Para que apenas pasado el meridiano,
te reintegres a nuestro pacto de abrazos,
a nuestra dosis de besos
que nos recetamos
previendo todo llanto.
No te imaginas,
pero cuando tumbas la cabeza
me dejas tu misericordia,
tu caridad,
para que las memorias del tiempo
no profanen mi incólume atracción por ti.
Si alguna vez escuchas una voz,
será de aquella que te dice
que vuelvas la mirada;
hazlo.
Cuantas mañanas he omitido todo privilegio,
pero hoy miraste,
me encontraste,
esperando que tu cuerpo se perdiera entre el caos.
Y por un instante
le devolviste a nuestro Amor
su infancia,
cuando volteaste…
No hay comentarios:
Publicar un comentario